Si entraste por frontera y ahora estás casado con un ciudadano estadounidense o residente legal, esto es lo que realmente pasa

Cada semana, en Chavarro Law Firm atendemos a personas que llegan con la misma pregunta, llena de angustia y esperanza:

“Entré por la frontera… y ahora que estoy casado(a) con un ciudadano o residente permanente, ¿puedo arreglar?”

La respuesta no es sencilla, pero sí existe un camino. Y entenderlo puede marcar la diferencia entre vivir con miedo o comenzar un proceso hacia la estabilidad migratoria.

Dos escenarios al entrar por la frontera

Cuando una persona cruza la frontera, pueden ocurrir dos situaciones muy distintas:

1. Entraste sin inspección y sin ser detenido

Es decir, lograste pasar sin que migración te registrara. En estos casos, la persona no queda en el sistema.

2. Fuiste detenido o te entregaste en la frontera

Aquí, las autoridades pueden: otorgarte parole, o dejarte entrar sin parole para que pidas asilo.

En ambos escenarios —con o sin parole— la persona queda en proceso de deportación, y la única defensa disponible es un asilo, siempre y cuando se cumplan los requisitos.

¿Y qué pasa cuando te casas con un ciudadano estadounidense?

Aquí es donde las historias personales cambian el rumbo.

Si no fuiste inspeccionado al entrar

Aunque estés casado con un ciudadano o residente permanente, la ley no permite ajustar estatus (es decir aplicar por tu residencia permanente) dentro de Estados Unidos, porque tu entrada no fue legal, pero si te permite hacer el proceso a través del consulado o Embajada Americana en tu país.

¿En qué consiste el proceso consular?

  • Petición familiar (I-130) por parte del ciudadano o residente permanente que se hace con USCIS (U.S. Citizenship and Immigration Services).
  • Un perdón (waiver) que se tramita dentro de Estados Unidos antes de salir, también con USCIS.
  • Proceso consular fuera del país que se tramita con el Centro Nacional de Visas y la embajada o consulado Estadounidense en tu país.

El perdón: la pieza clave del proceso

El perdón es uno de los pasos más sensibles y humanos del caso.  No se basa en tu historia, sino en demostrar que eres una buena persona y principalmente cómo sufriría tu esposo o esposa ciudadano o residente si tú fueras deportado(a).

Este perdón se presenta ante USCIS y, cuando es aprobado, la persona:

sale a su entrevista en la embajada estadounidense de su país, recibe su visa de inmigrante, y regresa a Estados Unidos como residente permanente.

Es un camino largo, emocional y lleno de trámites, pero miles de familias lo recorren cada año con éxito.

¿Vale la pena iniciar el proceso?

Si vives con miedo a una redada, a un mal encuentro con la policía o a una deportación inesperada, tener un camino legal puede cambiar tu vida.

Estar casado con un ciudadano NO arregla automáticamente, pero sí puede abrir la puerta para iniciar el camino a la legalización. Este camino hay que hacerlo bien y con acompañamiento profesional para evitar demoras o negaciones.

No estás solo. Agenda tu consulta con nosotros y descubre las alternativas legales que podrían aplicar a tu situación.

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